Propósitos típicos de Año Nuevo en los que fracasamos

propositos de año nuevo

Estamos a punto de terminar 2016, y, como cada año, seguro que ya has llenado tu  lista, mental o física, con la serie de propósitos que te gustaría cumplir a lo largo de 2017. En ocasiones, se dice que lo ideal es escoger 12: uno, para cada mes del año. Sin embargo, a veces basta con dos o tres para… no cumplirlos. Pero lo mejor que puedes hacer es escoger unos pocos (sí: dos o tres está bien; incluso, uno solo) para poder centrarte en ellos.

¿Sabes cuáles son los propósitos de Año Nuevo más habituales? Seguro que puedes acertar algunos.

Dejar de fumar

Muchas personas empiezan a vapear en cigarrillos electrónicos con el deseo de que este sea el medio por el que terminen dejando este hábito. Mascar chicles de nicotina o, para los más valientes, acabar el paquete de tabaco y no volver a comprar son algunas de las opciones o las maneras en las que esperan terminar con ello.

Apuntarse al gimnasio

O, en su defecto, salir a correr. O sacarle partido a esa máquina elíptica o bicicleta estática que nos hemos comprado para Navidad. Hacer ejercicio es uno de los hábitos más sanos que hay, así como uno de los propósitos que más nos hacemos de cara al Año Nuevo… y uno de los que más fracasan.

Aprender idiomas

Aplicaciones para smartphones nos lo ponen más fácil que antaño, pero es igual de sencillo que abandonarlo. Te bajas la app, la usas un par de veces, te olvidas para siempre. Así suele suceder.

Adelgazar

Después de las copiosas comidas navideñas, lo que menos nos apetece es comer. Por ello, es muy fácil pensar en perder peso como un propósito de Año Nuevo, pero hacer dieta (y, como hemos dicho más arriba, también hacer deporte) no es tan sencillo como tan sólo proponérselo; hay que levantarse del sofá, incluso en esos largos y horribles días de trabajo en los que no sientes la espalda o los pies.

Cambiar el mundo

Un pensamiento muy generoso, pero muy amplio, abstracto y que, al final, nos hace olvidarlo. Sin embargo, podemos cumplirlo a pequeña escala en cualquier momento: puedes hacer una donación a alguna ONG, hacerte socio de una protectora de animales, ser voluntario en comedores sociales, llevar la cuenta de Twitter de una ONG… Al final, todo es ponerse con un poquito de fuerza de voluntad.

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